¿Qué Copenhago aquí?... Ahora también panamaño

Aventuras y paranoias de un maño exiliado en la glacial Dinamarca y que ahora buscará fortuna a la orilla de los mares del sur

lunes, 29 de diciembre de 2008

Navidad diferente


Pues sí, una navidad diferente, buena, pero distinta.

El día 24 nos juntamos en casa de Carles, un chico de Barcelona que trabaja aquí y que preparó unos langostinos bien majetes y ricos, cinco almas desarraigadas lejos de su hogar. Entre buena comida y bebida el tiempo pasó enseguida, y, para cuando quisimos darmos cuenta, ya eran las doce y el cielo se teñía tímidamente por los fuegos artificiales que lanzaban los vecinos.

El 25 comimos unos cuantos en casa y nos pusimos rumbo a Santa Catalina, una playita a unas cuantas horitas de Panamá (jo, lo primero que me ha salido ha sido Copenahgue :-o) . Llegamos tarde, charlamos un poco y pronto a dormir, que el día siguiente era curioso.

Y llegó, y todos mis acompañantes se lanzaron al buceo mientras servidor, me sentí en canijo del grupo, se tuvo que conformar con el buceo con tubo (esto va a cambiar este año sí o sí, como decía el gran Xavi)... estuvo bastante bien, sobretodo porque me sentí muuuuuuuucho más cómodo que cuando lo hice en Aqaba; esto ya no tiene secretos para mí y es hora de mayores retos jajaja. Mucho pececito de color pero poco coral... eso sí, la sorpresa fue mayúscula cuando vi a un tiburón rondando por ahí y un par de tortugas que podía tocar de lo cerca que estaban. No obstante la mejor parte de la llevaron los que hicieron buceo con bombona... nada más sumergirse...ta chán... un par de tiburones ballena apareciero por ahí; desde arriba sólo se veían unas manchas negras grandotas pero desde abajo tiene que ser espectacular.

El día culminó con unas pizzas increíbles y unas balboas.

Al día siguiente, como el tiempo no ofrecía garantías para playa, cogimos los bártulos y nos fuimos a Santa Fe; en el interior del país. Un paísaje que podría ser el Pirineo si no fuese por las palmeras... el sitio donde dormimos increíble, regentado por una belga y un argentino simpatiquísimos que nos hicieron sentir como en casa! Un 10 para el sitio y los anfitriones.

Allí aprovechamos para descansar un poco y hacer algo de "rafting" salvando las diferencias, no es lo mismo bajar un río con una lancha que con un neumático de camión... que se lo digan a mi pobre cuerpecito magullado.

Y ya de vuelta, Panamá hoy ofrece su lado más gris, acaba de caer una tromba y el sol no se atreve a salir del todo; bueno que llueva, pero el fin de año que nos respete la lluvia.

Video: durante el largo viaje en el coche de repente un disco de Placebo me recuerda qué gran canción es Without you, I'm nothing y cuánto me gusta.


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